11 de mayo de 2026

Tribunales de Instancia: mucha reforma, poca información y demasiada improvisación

 

A raíz de la reciente reforma de la Administración de Justicia estamos viviendo la transformación de los juzgados en Tribunales de Instancia, una reforma que sobre el papel prometía unificar criterios, ordenar el funcionamiento de las oficinas y acabar con los llamados “reinos de taifas”.

Sin embargo, lejos de corregir esas diferencias, se están acentuando, con una implantación desigual, falta total de información e improvisación constante.

Lo que se anuncia para una fecha no ocurre y lo que no se comunica acaba pasando. Mientras tanto, los trabajadores se enteran de los cambios por comentarios, mensajes sueltos o el ya habitual “me han dicho que…”, generando un auténtico teléfono roto que solo añade incertidumbre. Y todo ello cuando lo más lógico, sencillo y obligatorio hubiera sido informar con claridad y antelación, para poder aportar, advertir de los problemas y trasladar correctamente la información. Pero no, una vez más, en casa del herrero, cuchillo de palo.

Es cierto que este nuevo modelo otorga a los LAJS una mayor capacidad de organización y movilidad del personal, siempre dentro de los límites de una RPT ya de por sí muy limitada en la Comunidad Valenciana. El problema es que ese margen organizativo no puede servir de excusa para pasar por encima de las condiciones de trabajo. La movilidad, la reorganización de espacios, los cambios de puestos o la redistribución de cargas no pueden hacerse como si estuviéramos moviendo muebles. Hablamos de personas y de derechos protegidos por la normativa de prevención de riesgos laborales.

La ley obliga a garantizar la seguridad y la salud del personal, a evaluar los riesgos cuando se modifican espacios, puestos u organización, y a contar con los representantes de los trabajadores en decisiones que afecten a las condiciones laborales. Aquí no vale el “donde caben seis, caben diez”. No cuando están en juego el espacio, la ventilación, la ergonomía, la carga mental o la salud laboral. Aunque una RPT permita movilidad, la prevención de riesgos laborales también manda, y ya se ha tenido que dar traslado al servicio de prevención por incumplimientos en algunos partidos judiciales.

Porque actuar así solo sirve para deteriorar aún más un servicio que ya venía muy tocado. La Justicia no puede sostenerse apretando siempre a los mismos, metiendo más gente donde no cabe y repartiendo más trabajo sin medios. Eso no es organizar. Es improvisar.

Desde STAJ lo decimos claro: no vamos a normalizar situaciones de hacinamiento, falta de espacio, malas condiciones ambientales ni incrementos desproporcionados de carga de trabajo. Animamos a los compañeros y compañeras a trasladarnos cualquier situación que se esté produciendo en sus centros, porque no se trata de quejarse por quejarse, sino de defender derechos básicos y exigir que los cambios se hagan con garantías, información y respeto al personal.

Porque los cambios no pueden hacerse a costa de quienes sostienen la Justicia cada día, y STAJ va a estar ahí para defenderlo